Los Pirineos: entre la leyenda y lo extraordinario. Entrevista con el escritor Carlos Ollés

© Juanca Romero Hasmen

¿Existe algo más impresionante que la majestuosidad de las grandes montañas encadenadas sobre las valles? Viajar es quizá uno de los mayores placeres que se puede otorgar el ser humano; poder tomar contacto con otras culturas, otras formas de ser y sentir alcanzando completa simbiosis no solo con las gentes de otras localizaciones, sino también con el propio entorno natural. Una de estas personas afortunadas es Carlos Ollés Estopiñá, escritor y autor de “50 lugares mágicos de Los Pirineos”. Cojamos una mochila y abrigo, porque iniciamos un particular viaje a través de Los Pirineos.

Resulta sorprendente la importante cantidad de leyendas y misterios que envuelven a Los Pirineos. ¿Cómo autor de “50 Lugares Mágicos de Los Pirineos”, has sido el primer sorprendido? –No, para nada. Desde muy jovencito he recorrido las sendas de esta mágica cordillera, impregnándome de sus leyendas y tradiciones al haber convivido con sus gentes y bebido de sus creencias, sobre todo en las noches de verano cuando compartía los refugios de alta montaña con los pastores, pasando largas horas en gratas veladas hablando de leyendas y tradiciones pirenaicas.

Los Pirineos ocupan una extensión importante –Aragón, Cataluña, País Vasco, Navarra, Andorra, Francia- ¿Ha sido difícil catalogar los aspectos mistéricos y mágicos de toda la cordillera pirenaica y sus poblaciones? -¡Sí, para mi mucho! Tenemos que tener en cuenta que el Pirineo con más de 400 km de longitud y en algunos puntos más de 100 km de ancho, aglutina una gran riqueza cultural y antropológica, donde las leyendas y creencias a día de hoy se siguen contando y viviendo como si sus gentes en algunos casos estuvieran ancladas siglos atrás, sobre todo por el sentir los más mayores, haciendo que mi tarea de recopilación sea si cabe mas difícil al tener que discernir qué información colocar y cual desechar para que la mostrada en el libro describa lo más ajustado posible la idiosincrasia de este trocito del planeta.

¿Tiene la brujería sello propio en Los Pirineos? ¿Podrías destacar alguna localización o expediente concreto sobre este particular asunto? -No, en absoluto. Brujas, aquelarres y otras cuestiones de la misma índole se han sucedido por el resto de la geografía de nuestro país, lo que si tenemos que decir en este caso, que las acontecidas en los Pirineos, más concretamente en Zugarramurdi (Navarra) son posiblemente las más sonadas y por ello pueden aparecer como las únicas, ya que fueron enjuiciadas unas 300 personas de las que quemaron en la hoguera 12, todo ello rubricado por el inquisidor general D. Juan Valle Alvarado. Pero estas no fueron las únicas, ya que tengo recogidos más casos de brujería y ajusticiamiento en el Pirineo como los acontecidos en la población de Villanua en el Pirineo oscense, donde también pasaron a fuego a personas culpadas de brujería.

La figura del demonio también se repite con cierta frecuencia y queda referenciada en tu libro. ¿Son los enigmas relacionados con la Fe y el Cristianismo una constante en esta zona de la geografía española? –Quiero creer que la incultura generalizada y el férreo adoctrinamiento eclesiástico durante el medievo y algunos siglos posteriores, ayudó en gran medida a darle poder al demonio y a crear y creer en leyendas relacionadas con el señor del averno. Pero además, el mero hecho del constante transito del Santo Grial por distintos templos pirenaicos, también ayudó a que en los Pirineos la fe se viviera mucho más intensamente a mi entender que en otros rincones del país, lo que facilito todo tipo de creencias, fábulas y leyendas en torno a la fe y objetos sacros. 

Hablamos también de un paso obligado para peregrinos… ¿encontramos vestigios templarios en Los Pirineos? -Sí, un paso de obligado cumplimiento, ya que algunos templos pirenaicos eran utilizados como un símil de Vía Crucis para el peregrino y que tenía que visitar por obligación si quería realizar el camino correcto. Pongamos como ejemplo a San Juan de la Peña; este era uno de los de obligada visita en el camino, se cree que por ser poseedor del Santo Grial, pero a mi entender esto va mas allá, ya que se sabe que el conocido como Camino de Santiago ya lo realizaban como camino de iniciación druídica muchos siglos antes, visitando estos enclaves sacros posiblemente ricos en energías telúricas que después con la llegada de la doctrina de Roma, la Iglesia se encargo de cristianizar.

Uno de los vestigios templarios de obligada visita está en la población francesa de Gavarnie, en pleno corazón pirenaico donde el temple levantó un pequeño templo dedicado a Nuestra Señora del Bon Port o Buen Puerto, para proteger el tránsito de peregrinos y dirigir sus pasos por el buen camino, gracias a la linterna de muertos que ardía todas las noches a modo de faro y como ayuda al caminante. Pero además el viajero que se acerque hasta aquí, podrá contemplar la naturaleza en estado puro, al poder ver este maravilloso enclave que posee la cascada más alta de toda Europa, con más de 400 metros de caída de agua.

Sin ánimo de destripar el contenido de tu libro, ¿en Santa Elena con las telas de araña hemos topado? -¡Cierto!, pero no es el único, ya que las leyendas se repiten cambiando los santos protagonistas. En este caso en concreto, lo que aquí acontece o le acontece a Santa Elena no deja de ser curioso por ser salvada por unas arañas además de apresada por un grupo de sarracenos. Pero más curioso es si cabe, la fuente milagrosa que nace desde que la santa pisó este rincón del Pirineo, ya que esta fuente dicen los lugareños que habla, y hasta ella se acercan algunos lugareños para preguntarle al agua a modo de oráculo. Sin lugar a dudas uno de los rincones más mágicos del Pirineo.

Para los profanos, ¿Qué es “Arrikulunka”? -«La piedra que baila», esa es la traducción del euskera. En un bonito paraje montañoso justo en la línea divisoria entre Navarra y Francia, nos encontramos con un impresionante altar pétreo, donde la protagonista es esta gran roca de unas 30 toneladas, y que una persona desde uno de los extremos puede menear. Antaño se cuenta que era el simple viento del norte el que la hacía «bailar» a esta gran piedra, momento este y no otro, que empleaban para realizar junto a la base de esta roca sus ritos los pastores de la zona, y propiciar riqueza y fertilidad a sus animales. A día de hoy, se cree que por el continuo desgaste sobre su punto de contacto con el suelo, el viento ya no la puede menear, pero si las personas si la empujan o se ponen sobre ella. Yo mismo lo he comprobado.

Y ahora llega la pregunta que te harán en cada una de las entrevistas y conversaciones sobre el libro… ¿tres de esos cincuenta lugares mágicos que te hayan cautivado superlativamente? -Sin pensármelo mucho: Santa Elena (Huesca), El santuario de Nuria (Girona) y Gavarnie (Francia)

¿Es “50 lugares mágicos de Los Pirineos” un libro que se convierte en guía obligada para conocer otras vertientes de estas comarcas de montaña? -Sí, totalmente convencido. En el libro doy otra visión totalmente distinta a la de una guía al uso, mostrando unos Pirineos que pocos pueden llegar a imaginarse.