¿Quién ha entrado en tu dormitorio?

© Juanca Romero Hasmen

Debemos ponernos en situación: Estás durmiendo plácidamente, soñando que unos ositos de diferentes colores y mullidos bolsillitos en su pequeña panza, vienen a resolver nuestros problemas con el banco y que de paso van al supermercado a hacer la compra del mes. De repente sientes como sobre tu estado de sueño cae una enorme losa de intranquilidad, todo se vuelve oscuro y un frío helador parece meterse por debajo de la cama. Poco a poco el sueño se va retirando, contrariado, lleno de desganas y dudas. Te giras hacia un lado mientras recolocas la almohada y al abrir levemente un solo ojo, adivinas entre las oscuridades de la habitación lo que parecen ser tres sombras humanas. De un sobresalto quedas sentado en la cama y sin poder explicarlo, las extremidades y voz quedan muertas a pesar del esfuerzo por gritar y salir corriendo. Lo que allí ocurrió no seré yo quien lo cuente, eso queda en el ámbito de lo privado y te corresponde a ti decidir si hacerlo o no.

Conocidas como visitantes de dormitorio o íncubo, estas supuestas apariciones están extendidas por todo el mundo, infiltradas en la totalidad de culturas conocidas, desde la más centroeuropea hasta las pequeñas comunidades indígenas de las zonas septentrionales. En la descripción del fenómeno y la interpretación del mismo es donde podemos encontrar las diferencias, aunque en esencia la manifestación del visitante de alcoba tiene una raíz común. La descripción del fenómeno sería aproximadamente la siguiente: Mientras estamos dormidos o buscando entablar el sueño, percibimos la presencia de alguien o algo en nuestra habitación, junto a una ventana, la cama o incluso sentada sobre ella. Al despertar y observar que frente a nosotros hay una entidad con mayor o menor apariencia humana, intentamos gritar y salir huyendo, pero estas reacciones se convierten en un imposible. Esa presencia permanece allí durante unos instantes y acaba por irse de forma repentina.

¿Y si nos observan mientras dormimos plácidamente?

¿Cuántos de nosotros hemos tenido la sensación de que alguien nos observa durante la noche, oculta en la oscuridad de la habitación?, estamos hablando de algo que está más allá de la mera sugestión. Conozcamos algunas hipótesis planteadas por la ciencia más ortodoxa, su visión aséptica sobre este particular asunto: La primera es la que apunta a los sueños lúcidos, sueños que se caracterizan porque la persona es consciente de estar soñando. Este tipo de sueños puede ser de forma espontánea y casual, o inducido a través de ejercicios específicos para ello. Otra posibilidad es la parálisis del sueño, situación que comienza al poco tiempo de quedarnos dormidos. Durante esta fase los músculos se relajan al tiempo que los movimientos quedan anulados. Es en este momento del sueño cuando pueden darse alucinaciones hipnagógicas y ansiedad. Las personas padecen incapacidad para mover el cuerpo y las extremidades al inicio del sueño o cuando se despiertan.

La casuística nos presenta muchos casos de personas que afirman haber tenido sensación de ahogamiento, de que la muerte está cercana y es inevitable esquivarla. Otra posibilidad es la del estado hipnótico, mediante el cual el sujeto entra en estado regresivo o alucinatorio. Evidentemente esta posibilidad es muy concreta y no encaja con la mayoría de los testimonios, que afirman estar solos y dormidos en su habitación. Los estudiosos de los fenómenos parapsicológicos afirman que se trata de la presencia de entidades fantasmales, espirituales o incluso extraterrestres. Las hipótesis que se manejan desde el ámbito de las ciencias de frontera o parapsicología son realmente controvertidas y se caracterizan por moverse en terrenos farragosos y cubiertas por los finos hilos de la incoherencia.

La primera de ellas es la que apunta a la posibilidad de que se trate de la manifestación espectral o fantasmal de un difunto –conocido o no- que viene a transmitir algún tipo de mensaje a la persona que en ese momento descansa en la cama. Defiende la trascendencia tras la muerte y la existencia de otros planos de realidad. En muchos casos se relata la presencia de un haz de luz muy leve que poco a poco se va definiendo hasta formar la figura más o menos humanizada de una entidad mientras el testigo queda sumido en un estado de confusión y desasosiego. Pero la más extendida es la posibilidad extraterrestre, abducciones corpóreas  de humanos por parte de entidades venidas de otro planeta, ¿alucinante y difícil de creer, verdad? Según estos planteamientos, seres extra planetarios estarían visitando a humanos seleccionados para investigar su comportamiento, llegando incluso en ocasiones a establecer contacto físico y sexual con la persona a la que visitan.

Al margen de lo creíble o no de estas historias, existen algunos casos concretos a tener en cuenta, experiencias que han sido verificadas a través de hipnosis clínica regresiva y en la que el testigo revive con todo lujo de detalles como seres de apariencia alienígena experimentan con su cuerpo, llegando incluso a introducirle diferentes objetos punzantes vía oral, anal o vaginal. ¿Es el cerebro capaz de generar una historia así y manifestarla a través de una regresión, o realmente ha sido vivida por la persona que lo ha padecido?

No son pocos los testimonios que afirman haber sido visitados por extraterrestres

Nuestro programa de radio ANGULO 13 ha servido en muchas ocasiones de canalizador para este tipo de historias, a las que doy un alto nivel de credibilidad al margen de la explicación que se le quieran dar, generalmente torticera, rebuscada y poco fundamentada. Después de tantos años, suman unas cuantas historias las que hemos podido escuchar, estudiar y analizar. El 26 de enero de 2007, durante la emisión de nuestro programa, recibimos una llamada de teléfono que solicitaba poder hablar conmigo. El técnico tomó su número de teléfono y al finalizar la emisión la llamé para conocer el motivo de su llamada. María del Carmen M. H., natural de Granadilla de Abona en Tenerife, me cuenta una historia que en los meses sucesivos pudimos analizar con mayor detenimiento.

En esencia esto es lo que me contó: -Me ha ocurrido en tres ocasiones. La primera vez estaba durmiendo, inmersa en lo que parecía un mal sueño hasta que me desperté repentinamente. Al abrir los ojos vi con total claridad como sentada en el lado izquierdo de mi cama, en la parte de abajo, estaba una mujer con ropa azul oscuro y pelo rizado y oscuro. No pude moverme, recuerdo que solo pude dirigir la mirada alrededor del cuarto pero sin poder mover la cabeza ni el cuerpo. No grité aunque tampoco tuve la necesidad de hablar. Pero te digo que la vi como te estoy viendo a ti ahora. Estuvo unos segundos, 8 ó 10 más o menos y luego creo que tras yo pestañear, desapareció. […] Las otras dos veces fue diferente. No parecía una mujer, ni un hombre, no estaba definido pero estaba claro que aquella luz era la silueta de una persona, allí justo al lado del armario que tengo junto a la cama. Tampoco pude moverme ni decir nada.-

Sin lugar a la duda, este fenómeno de apariciones tiene su punto de explicación oculto en nuestra propia psique, la gran y apasionante desconocida. ¿Por qué en innumerables ocasiones el testigo identifica a la aparición con algún difunto de su propia familia, como una madre, padre o hermano? ¿Son iguales los visitantes de dormitorio en España que en Estambul o Kenia? Según estudios realizados en este sentido, las creencias religiosas influyen notablemente en la conformación de la aparición.

Es sólo cuando no somos capaces de explicar o emparejar la visión con alguna morfología conocida, cuando le otorgamos el sello de alienígena. El cerebro intenta dar una explicación a lo “vivido” y configura una historia para intentar justificar lo irracional de la experiencia. En definitiva, los visitantes de dormitorio más allá de ser íncubos o demonios con la testosterona disparada, son parte de los demonios que configuran el desconocimiento de nuestras propias capacidades, del potencial inexplorado de nuestra propia existencia. De todos modos, nunca está de más dejar una pequeña luz encendida en la habitación por si recibimos una breve visita.