El fantasma de Ezcaray

© Alexandra Fernández

En esta ocasión quiero rescatar la memoria de un poeta riojano, Armando Antonio García Barrios conocido también como “Armando Buscarini” o “el poeta maldito”; nacido en Ezcaray el 16 de Julio del 1904. Alguna de sus obras son “Ensueños”, “Sombras”, “El Rufián” etc…

Durante su adolescencia su madre y él se trasladaron a Madrid, donde intentaron buscarse la vida de alguna forma y poco a poco Armando va prosperando en el mundo literario gracias a su ingenio y picardía. Personaje pintoresco donde los haya. Tras su época dorada, todo lo que sube, baja. Así que durante la dictadura del general Primo de Rivera su negocio se va a pique por la bajada de ventas de sus obras. Llega hasta tal punto su depresión que su madre decide ingresarle en el Departamento de Observación de Dementes del Hospital Provincial de Madrid en el que apenas permanece una semana. Poco después volverá a retomar su trabajo e intentará hacerse hueco otra vez con nuevas publicaciones, escribirá alguna obra de teatro. Los retales de su locura comenzaban a asomar poco a poco, el día que no le compraban libros, acudía al Puente de Segovia y amenazaba sobre la cornisa con precipitarse al vacío. En una ocasión incluso fue detenido por la policía por estas tendencias suicidas.

«Armando Buscarini»

Finalmente, en noviembre de 1928 publica su último libro, la antología de su propia obra poética “El umbral del recuerdo”. Parece como si el desdichado bohemio profetizara su destino y hubiera querido despedirse de los lectores con una selección de sus mejores versos y un título singular.

El 25 de mayo de 1929 ingresó en el Hospital Provincial de Madrid, de donde sólo salió para ser trasladado a Valladolid el 11 de octubre de ese mismo año. Volvió a Madrid el 9 de octubre de 1931 y finalmente fue enviado al edificio de la Beneficencia y Asilo Provincial de Logroño el 3 de marzo de 1932 en el que permaneció durante 9 años. Su salud física y mental fue en decadencia, su madre había fallecido y solo recibía visitas de un familiar lejano. El 9 de junio del 1940 a las siete de la tarde con sus 35 años de edad, fallecía en “La Bene” a consecuencia de una tuberculosis pulmonar y es enterrado en el cementerio de Logroño sin que nadie llore su muerte.

Lugar donde nació «Armando Buscarini»

Para entonces el conocido edificio de “La Bene” tenía la función de “manicomio” o Centro de Salud Mental. Es un enclave muy conocido en la actualidad que ha tenido numerosas funciones a lo largo de la historia. Como todo edificio antiguo se narra innumerables historias y testimonios de apariciones, experiencias sobrenaturales que se escapan a toda lógica. Actualmente pertenece al Gobierno de La Rioja, donde se sitúan las Consejerías de Educación, Cultura y Turismo, además del Conservatorio Profesional de Música de La Rioja. En Abril del 2009 se publicaba un artículo titulado » Fantasmas en la ‘Bene’ » en la revista ‘DATO digital’ de La Rioja, número 57. El texto decía lo siguiente:

«Algunos funcionarios de la Consejería de Educación sienten miedo en su trabajo. Sí, es literal. Al parecer, esa sensación se debe a que por las tardes se escuchan gritos y ruidos tortuosos en la antigua ‘Bene’. Varios trabajadores de la institución ya han hecho sus cábalas y creen que este fenómeno guarda relación con el pasado del edificio como hospital psiquiátrico provincial.»

Placa situada en la fachada de la casa donde nació «Buscarini»

Aún después de muerto nuestro “poeta maldito” sigue dando que hablar, en el 2006 ocurrió un acontecimiento que comenzó a levantar rumores. A la redacción de Cuarto Milenio llegaba un extraño vídeo procedente de una espectadora en el que aparece una niña (su hija) acercándose al escaparate de una joyería situada en la calle Mercedes de Mateo de Ezcaray y de repente se asusta retrocediendo ante algo que pudo ser capturado por una cámara que casualmente le estaba grabando en ese momento. Del escaparate parecía salir algo, una nebulosa, un reflejo, un efecto óptico… no se puede decir con exactitud el qué. El caso, es que algunos dicen que se puede tratar del espíritu de Buscarini, ya que el suceso ocurre en la casa adyacente a la vivienda donde nació. Realidad o no, montaje o no, Buscarini o no, la conclusión es la  misma, la pobre niña se asusta aparentemente de algo ¿de qué? No lo sabemos, solo ella puede desvelar el misterio de lo que vió…

Sea como sea, ojala nuestro atormentado poeta pueda descansar en paz. Os dejo una cita suya que figura en la placa conmemorativa que permanece en su casa natal: «Es verdad que yo sufro, pero oídme: ¿qué me importa sufrir si soy poeta?».