Coronabulos: Lo que han dicho del bicho

2020 © Alexandra Fernández (investigadora y escritora)

Antes de entrar en materia te diré que si eres una de esas personas que no cree en la existencia del virus Covid-19 o afirma que todo esto es una “Plandemia”, déjame advertirte que este no es tu artículo. Me dedicaré a lo largo de estas líneas a desmontar las noticias falsas que llevan meses circulando por las diferentes redes sociales, alguna de las cuales habrás podido leer en primera persona, seguramente. El Covid-19 no es la única pandemia que está asolando actualmente nuestro planeta: las fake news y los bulos son una gran intoxicación que lleva enfermando a nuestro mundo desde hace mucho tiempo; ya es hora de que paremos esta desinformación, que lo único que hace es atemorizar y confundir más a la población y dar más de qué hablar a los cuñados en particular. Dicho esto, comencemos este viaje por el mundo de las mentiras virales.

Muchos defienden –debido a vídeos de supuestos doctores que lo aseguran y personajes famosos– que este virus está causado por el 5G. No me voy a parar en este punto ya que no existe ninguna evidencia científica que lo sustente y hay muchos temas que tratar. Tampoco es cierta la noticia en la que los militares franceses afirman que el Covid-19 es una guerra total contra la población mundial para esclavizarla, controlarla, esterilizarla y reducirla; desde UNOR y Anorgend –la asociación a la que se le atribuye dicho comentario– niegan ser autores de esta cita. Aunque a muchos le gustaría que fuera cierto que la viróloga china Li-Meng Yan reconociera en un artículo científico que el coronavirus fue creado en un laboratorio, no hay evidencias científicas sólidas ni está publicado en ninguna revista científica… aún. Por lo que se sabe hasta ahora, la evidencia genómica no apoya la posibilidad de que el nuevo coronavirus haya sido creado en laboratorio.

Tampoco son ciertas las imágenes que circulan de sanitarios sosteniendo mensajes negacionistas sobre el coronavirus. Ya sabéis lo fácil que resulta manipular imágenes hoy en día. Por otro lado, se comenta que el virus está patentado en 2004 en EEUU y que ahora en 2020 ha aparecido en China, lo cual no deja de ser contradictorio.

Otra imagen muestra una patente del coronavirus del 28 de noviembre de 2018 por parte de la empresa Pirbright Institute. Existen varios tipos de enfermedad por coronavirus –no es un virus nuevo–, en concreto el Covid-19 es causado por una cepa nueva de estos microorganismo y ha sido descubierta a finales de 2019. Así que las patentes no hablan de este nuevo coronavirus, además al que hacen referencia no infecta a los seres humanos, sino a aves de corral. Para finalizar con este tema, también es falso que Bill Gates sea el propietario de la patente de este nuevo coronavirus.

En relación con las noticias falsas que tienen que ver con las mascarillas, mucho se ha hablado sobre si es perjudicial el uso prolongado de la mascarilla con algunas noticias e imágenes que aseguran que es extremadamente malo puesto que respiramos nuestro propio CO2 y “deshechos exhalados” de forma prolongada. Esto no es cierto, las mascarillas no son estancas, el aire circula por norma general por los bordes de la mascarilla  –sino que les pregunten a las personas que llevan gafas, y la tortura que sufren cuando se les empañan constantemente–, o a profesionales que para desempeñar su trabajo tienen que llevarla, como los sanitarios, cirujanos que llevan usando desde hace muchísimos años mascarillas para numerosas intervenciones durante largos periodos de tiempo…

El aire pasa a través de la mascarilla, porque ésta filtra las partículas, no los gases; así que no, la mascarilla no causa hipoxia, ni el síndrome de hipercapnia en personas sanas, ni ningún tipo de intoxicación y mucho menos impide una correcta oxigenación pulmonar, ni hace tu cuerpo un entorno ideal para el desarrollo de un cáncer. O al menos no hay ningún estudio serio que lo demuestre.

También se afirma que  llevar mascarilla aumenta la probabilidad de dar positivo en la prueba PCR debido a la acumulación de los gérmenes que exhalamos. Obviamente esto no es cierto, si no tienes el virus, el virus no estará en el interior de tu mascarilla. Por cierto, os recuerdo que una mascarilla bien puesta tapa nariz y boca, así que todos sentimos ahogo cuando la llevamos puesta. Siento ser la que os diga que no sois especiales. Así que si os queréis proteger realmente y no contagiarnos al resto, no llevéis la nariz por fuera, gracias.

Otros bulos que han circulado sobre las PCR es que dan muchos falsos positivos o que tienen como objetivo dañar la barrera hematoencefálica para crear una entrada directa a cualquier infección en el cerebro. Es cierto que la prueba es incómoda, pero tanto como para taladrarte el cerebro… he visto a gente que se mete el dedo en la nariz de forma más profunda que lo que lo pueden hacer con un bastoncillo.

Nadie está libre de padecer este virus. Muchos jóvenes creen que sólo afecta a gente mayor e incluso ha habido falsas noticias que así lo aseguraban. Esto no es cierto; los jóvenes también se contagian, son fuente de contagio y mueren. Yo misma en primera persona he sido testigo de cómo los adolescentes se relacionan sin ningún tipo de precaución como si el virus no fuera con ellos. Es cierto que el coronavirus afecta de forma más agresiva a personas mayores o que padecen patologías previas, pero en los jóvenes también se puede desarrollar de forma agresiva.

Según un estudio realizado por el Hospital Infantil Benioff de la Universidad de California, uno de cada tres jóvenes de entre 18 y 25 años, puede desarrollar una forma severa de Covid-19. En España, un informe del Instituto de Salud Carlos III afirma que uno de cada cinco afectados por Covid-19 entre mayo y julio tenía menos de 30 años. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC), indican en un estudio que el porcentaje de jóvenes, entre 18 y 29 años, ha incrementado el número de ingresos ha medida que avanzaban las semanas.

Tampoco es cierto que los jóvenes siempre sean casos asintomáticos, ni que los asintomáticos sean personas sanas. Estas personas portan el virus pero para su suerte y como bien dice la palabra, no desarrollan síntomas clínicos de la enfermedad. Así que sí, un asintomático sí contagia y no reparten anticuerpos entre los demás generándoles inmunidad. De hecho son los grandes propagadores de la epidemia, ya que no toman ninguna medida al no saber que la padecen.

Son muchos los remedios y pseudoterapias que circulan en internet contra el virus, desde beber una mezcla de limón o vinagre con dióxido de sodio, consumir Artemisia Annua –una hierba tradicional de África–, diferentes productos que se venden como naturales con falsas propiedades curativas, la nicotina, el consumo de alcohol, el café –ojalá fuera una cura milagrosa–, ni las gárgaras con sal o bicarbonato. Ni el té, ni las infusiones con limón, miel o jengibre, ni la piña, el aguacate o el ajo nos van a curar, ni nos van a hacer prevenir el contagio con el virus. Algunos de estos remedios sí son aliados para el alivio de los síntomas de la gripe y los resfriados, por lo que también lo son de los del coronavirus; pero otros a lo sumo nos matarán, ya que hay soluciones milagreras que son tóxicas.

Recordemos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue diciendo que en la actualidad no existe ningún tratamiento, medicamento o vacuna concreto para prevenir o tratar el Covid-19. Tampoco es recomendable echar lejía por el retrete para evitar la expansión del coronavirus, según asegura la Sociedad Española de Microbiología, lo único que vamos a hacer es daño al medio ambiente.

Respecto a la teoría de que las vacunas vendrán con un microchip o nanobots para controlar a la población, hace aguas mires por donde lo mires… Las personas que tienen animales sabrán qué tipo de aguja se usa para meter el microchip a un animal; su tamaño da realmente miedo. No obstante, el microchip se coloca en la zona subcutánea. Dicho esto, queremos dejar bien claro que las vacunas se colocan vía intramuscular, no subcutánea. Aquí podemos ver ya el primer error.

En segundo lugar, si este microchip llegase de alguna forma al torrente sanguíneo probablemente nos acabaría matando si se atasca en alguna parte del recorrido o sería destruido por nuestro propio cuerpo. Con lo cual, si queréis quedaros tranquilos cuando os vayan a poner la vacuna observad el tamaño de la aguja y hasta donde os la clavan, y si os ha quedado dudas palpad la zona del pinchazo para ver si notáis el bulto del microchip. Si no lo notáis podéis dormir tranquilos, porque nadie os controla internamente. Eso sí os aconsejo que os deshagáis de vuestro teléfono móvil –entre otras cosas– que ese sí que tiene controlado todo lo que hacéis y que como complemento permite también hacer llamadas.

Tampoco hay evidencias científicas sobre que la vacuna contra la gripe aumente el riesgo de infección por coronavirus, ni que este virus se inyecte junto a esta vacuna. Como tampoco lo hay de que las vacunas de ARN modifiquen el ADN. Una vacuna basada en ARN mensajero actúan en el citoplasma celular por lo que no necesitan llegar hasta el ADN de las células. Estas vacunas, a diferencia de las tradicionales en las que se inyecta el virus atenuado o la proteína de este virus para que nuestro cuerpo aprenda a reconocerlo y destruirlo, la función que tienen es dar una serie de instrucciones a las células para que produzcan ese antígeno expresando determinadas proteínas, sin manipular nuestros genes.

Como curiosidad os diré que está circulando un vídeo con el que supuestamente puedes saber si estás infectado o no. Se trata de un círculo rojo que se desplaza a través de una recta saliendo del punto A hasta el punto B. Mientras el círculo hace este recorrido tardando unos 25 segundos debes contener la respiración hasta que llegue al punto B. Si lo consigues estás libre de Covid-19.

Como es obvio, no hay ninguna prueba real que afirme que aguantar la respiración durante este tiempo sea una técnica válida de diagnostico. A lo largo de la pandemia han salido varios bulos relacionados con este tipo de técnicas para saber si estábamos contagiados, pero ninguno de ellos es válido. Esto no quita para que los que cuelgan estas falacias en YouTube se estén forrando gracias a las miles de visualizaciones de sus peligrosos vídeos.

Hay una noticia que circula sobre el inventor del famoso test PCR y premio Nobel de Química en 1993, Kary Mullis, en la que supuestamente dice que: “La fiabilidad de los test es nula. Se están dando cientos de miles de positivos que no son ciertos. Los “asíntomáticos” no existen, solo es una palabra inventada para justificar test que dan positivo, sin síntomas”.  Siento informaros de que no está probado que Kary Mullis haya dicho esto. De hecho este señor murió el 7 de agosto de 2019, así que complicado lo tenía. Tampoco hay ningún registro en hemerotecas de donde se pueda extraer esta frase. También que la PCR que se está utilizando ahora sea inespecífica, de hecho son específicos para SARS-CoV-2 y no para otros virus.

Lo que sí es verdad es que la PCR no determina simplemente la presencia de su material genético. Circula una cadena por Whatsapp en la que se asegura que en Italia ya se ha encontrado una vacuna, que la enfermedad es causada por una bacteria que mata por trombosis y que la OMS ha prohibido hacer autopsias. Ninguna de las anteriores es cierta.

Varios estudios serios ya han demostrado que el origen es vírico. Sí es cierto que una de sus manifestaciones existentes en pacientes graves es el trastorno de la coagulación. Como suele ocurrir en este tipo de noticias falsas, son verdades a medias para darles el toque de realismo que hace falta para que se haga viral. Por si acaso algún crédulo –improbable pero no imposible– decide investigar un poco en Google.

Respecto al tema de las autopsias, la OMS no tiene competencia para elaborar leyes a nivel mundial. Pero no solo no tiene la capacidad de prohibir las autopsias, sino que ha elaborado una guía para realizarlas de forma segura, proporcionando las medidas técnicas y ambientales de control necesarias para llevarlas a cabo.

Por diferentes redes sociales ha empezado a circular que según el BOE publicado el 19 de septiembre de 2020, se ha autorizado que la policía pueda entrar sin permiso en tu casa si existen sospechas de que seas positivo. En el BOE se aclara cuándo es competencia de un juez de lo Contencioso-Administrativo autorizar medidas relacionadas con la salud pública, pero esto no permite entrar a la policía sin permiso en tu casa. Que sepamos esto es todavía una democracia.

Con certeza sé que me dejo muchos más bulos en el tintero, pero a modo de resumen creo que hemos tocado los más sonados. Con esto me despido, pero no con el codo, porque señoras y señores ¿nadie se ha dado cuenta del peligro que supone este gesto? Desde el principio de la pandemia se nos recomendó la absurda idea de saludarnos así –por cierto, no por la OMS precisamente–, a la vez que se nos aconsejaba protegernos con la zona interior del codo cuando estornudásemos o tosiéramos. Si mis cálculos no fallan al toser o estornudar lanzaríamos nuestros virus precisamente a esta zona, y al realizar esta gran estulticia lo único que estaríamos haciendo sería pasar estas partículas contaminadas de unos a otros. Así que yo como integradora social, defiendo el saludo universal de la lengua de signos, al menos haríamos un bonito gesto inclusivo como sociedad.

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