HIRGUAN

APUNTES INSÓLITOS

© Juanca Romero Hasmen

En muchas ocasiones he hablado de esa especie de perro diabólico y lanudo al que principalmente los pobladores de la isla de Gran Canaria conocían con el nombre de Tibicenas. De alguna forma, el Hirguan sería lo mismo aunque representado con variantes, principalmente debido a la localización geográfica. Las descripciones hablan de una especie de ser demoniaco, mitad humano, mitad macho cabrío. Aunque lo cierto es que la mayoría de testimonios apuntan a una especie de perro capaz de sostenerse sobre dos patas, dándole cierta apariencia humana. Podemos decir que su localización se encuentra repartida entre las islas de La Gomera y La Palma, aunque en esta última volvemos a encontrar variantes que le dan cierta connotación endémica, llamándose Iruene.

Aún hoy en día se conserva en el Rif occidental, la palabra “Argu” [pl. irguten] para referirse al mal en cantidad de acepciones. El Hirguan más o menos humanizado lo podemos localizar también en el continente africano. Según los estudios de Werner Vycichl, Hirguan es, gramaticalmente, un plural. Encontramos en el dialecto de los senua —Argelia—, lo siguiente:

Argou, cuyo plural sería irouggouán [genio maligno, diablo].

La isla de La Gomera, de forma inducida por las circunstancias sociales y de aislamiento respecto a las islas mayores del archipiélago canario, ha conservado gran parte de su acervo cultural casi intacto, sin apenas contaminaciones más que las de forma torticera y malintencionada, han querido extender algunos inexpertos y oportunistas contadores de cuentos mágicos, vendehúmos sanchopanceros. Por otra parte, y es importante destacarlo, La Gomera, tal y como ocurre en otras islas del archipiélago, pese a su riqueza antropológica y oral, no destaca por “sentirse libre” a la hora de transmitir su propia tradición más allá de su propio territorio, quedando gran parte de ella arrinconada en el olvido de los viejos que poco a poco se van muriendo con la información de lo vivido.

Entre las referencias más llamativas y descriptivas de la figura del Hirguan, rescatamos detalles como el siguiente:

«[…] Tan grandes como novillos de dos o tres años, muy lanudos, de lana espesa de carneros burdos, y andaban empinados en dos pies, y los espantaban a ellos y a sus mujeres, y los ahuyentaban algunas veces cuando los enojaban y les espantaban los niños. Estos eran demonios que tomaban cuerpos fantásticos en el aire, y se hacían adorar y temer [Autor anónimo]».